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jueves, 23 de febrero de 2012

la historia de temoaya un pueblo con 300 años de historia



Foto: CONACULTA
Temoaya, Estado de México.- Con una presumida relación consanguínea o cultural con los olmecas en el Valle de México (¿Cuicuilco, 800 a. C.?), resistencia a los toltecas con Xaltocan a la cabeza en el primer milenio (800 d.C.), una posterior alianza familiar con los chichimecas del rey Xólotl, feroz resistencia a los aztecas en el siglo XV, fama de buenos guerreros y poetas eróticos, los otomíes del Valle de Toluca se convirtieron en pieza vital para el desarrollo económico colonial a partir de la Conquista Española.

\"Todavía en el periodo azteca tenían fama de bárbaros, polígamos y concupiscentes, pues se decía que realizaban actos sexuales en público.

Resistieron a los aztecas durante casi un siglo nahua (52 años), finalmente se sometieron y tributaron maíz y piedra que sirvió para levantar el Templo Mayor de Tenochtitlán, pero nunca renunciaron a su independencia al coquetear de vez en cuando con los purépechas, a quienes los aztecas jamás pudieron reducir\", cuenta Jesús Arzate Becerril, cronista oficial de Temoaya desde 1997
De una de las batallas de resistencia otomí al imperialismo azteca, queda hoy un dato escalofriante recogido por Alvarado Tezozomoc y Alva Ixtlixóchitl: en 1478 fue de tal fragor la guerra en Jiquipilco, que el tlatoani Axayácatl resultó herido y en desquite a este hecho mandó sacrificar a seis mil otomíes que había cautivado en esta población. Al mando de las tropas locales estuvieron los afamados jefes Tlicuexpalin (Lagartijo Negro) y Beot¿ Zanga, ambos reconocidos por los historiadores mestizos.

Una vez concretada la Conquista Española, los otomíes del Valle de Toluca se aliaron con los españoles y participaron con éstos y otros pueblos indígenas ¿los tlaxcaltecas, entre ellos- en la pacificación de otras regiones del territorio mexicano. Para la segunda mitad del siglo XVI la zona oriental del valle toluqueño se convirtió en un emporio ganadero con reses, ovejas, equinos y toros bravos. En 1576 Temoaya tenía más de cuatro mil habitantes (más que Toluca), y en su entorno ocho encomenderos explotaban 40 estancias.

\"A finales del siglo XVI, esta región fue la principal proveedora de carne y de granos de la capital de Nueva España y en sus estancias se criaban unas 100 mil cabezas. El abasto mensual de ovejas a México llegaba a las cinco mil piezas.

La primera ganadería de reses bravas se creó en la Hacienda de Atenco y el primer permiso a indígenas para montar caballos con silla y freno se dio aquí en 1593, hecho en el que se apoya nuestra versión de que fue aquí donde nació realmente la charrería mexicana\", apuntó el cronista.

En ese mismo año, de acuerdo con Arzate Becerril, el virreinato emprendió dos acciones de gran relevancia para la organización política, social y económica de la región: agrupó en Temoaya, Santa María Jiquipilco y San Juan Bautista a múltiples aldeas dispersas en el valle y la sierra del Valle de Toluca, y se hizo el primer reparto agrario ejecutado en México. Éste benefició a jefes de familia indígenas con un solar de 100 brazas (cuatro hectáreas) para casa, huerta o milpa.

En 1594, una epidemia de matlazáhuatl (tifoidea) diezmó la población indígena y un incendio en el Templo de Santiago Apóstol de Temoaya parecieron anunciar un final malo del siglo XVI, pero ambos hechos no evitaron que a partir de 1600 la ganadería, la producción textil fincada en la lana, la cerámica y el metlapil (metates, molcajetes) llegaran al boom. Hacia 1643 hubo varias haciendas con más de mil hectáreas de extensión y hubo una (Buenavista) que alcanzó las 4,000 has.

En las primeras siete décadas del siglo XIX Temoaya fue uno de los 180 municipios que integraban el Estado de México y uno de los 65 que lo refundaron en 1870 tras la amputación territorial que esta entidad sufrió en la década de los años 60 para crear a su costa los estados de Guerrero, Morelos e Hidalgo.

La extrema inseguridad que prevaleció al inicio del Porfiriato provocó emigración de campesinos e indígenas a Toluca, pero la Revolución de 1910 los retrajo al solar local patrio.

Pese a los múltiples cambios socioeconómicos y la migración ulterior, Temoaya (lugar donde baja o lomerío) conserva aún sus tradiciones religiosas y una herencia ideológica agrarista muy ligada en fecha reciente a la figura del general Emiliano Zapata, a un guerrillero local (Martiniano Osnaya) vinculado a Genovevo de la O y, desde luego, el recuerdo del primer reparto agrario practicado en 1593 por las autoridades coloniales de la Nueva España, agrega el maestro Arzate Becerril.

Actualmente Temoaya cuenta con cerca de 100 mil habitantes y su población es mayoritariamente otomí o ñahñú.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este es el pueblo mas hermoso porque. Su gente es muy hermoso

temoayense dijo...

Pueblo hermoso al cual no se le ha dado la difucion adecuada, pésimos gobernantes.